MEDICIÓN DE LONGITUD DE TELÓMEROS
Plan de rejuvenecimiento genómico

Todo comenzó, hace unos años, con el concepto de nutrigenética. Se empezó a evidenciar que era necesario adaptar una nutrición a la medida de cada persona.

Esta disciplina se aplicó directamente a las enfermedades crónicas degenerativas propias del envejecimiento. Nos referimos a las enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, sobrepeso u obesidad, ciertos tipos de cáncer y enfermedad de Alzheimer, entre las más destacadas.

Se demostró que existen genes específicos que predisponen al desarrollo de cada una de estas enfermedades. Se los denomina “genes candidatos”. Hay genes candidatos para desarrollar enfermedad coronaria. Genes candidatos para tener sobrepeso. Y así para cada una de las enfermedades descriptas.

Se avanzó más sobre el estudio de estos genes y se vio que tienen una fuerte relación con la herencia paleolítica. Estos genes, en la era paleolítica, tenían una composición de bases de nucleótidos específica, que le permitió, a ese hombre primitivo, vivir en condiciones de falta de alimentos y sin la exposición a los 4 millones de toxinas que hoy nos agreden en la vida moderna.

Lo que estudiamos en un test genético es la composición de genes candidatos específicos (su genotipo) que nos permite saber cuál es la composición exacta de cada uno de esos genes en esa persona en forma individualizada. Cada gen puede venir con un genotipo igual al paleolítico o adaptado a la vida moderna. Son las “cartas” que nos tocaron en el reparto cuando nacimos, para “jugar el partido de nuestras vidas”. Podemos ganar o perder con las mejores cartas o con las peores.

Si una persona nace con genes candidatos “paleolíticos” para el panel de genes asociados al riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, es muy probable que tenga una enfermedad coronaria, a lo largo de su vida, si fuma, o tiene sobrepeso o no corrige su colesterol alto.

Tener un gen con genotipo paleolítico significa tenerlo apagado en la vida moderna. No vino adaptado a esta vida actual y no nos protege de los daños que nos genera la modernidad. Pero sabemos que hay nutrientes específicos que tienen la capacidad de prender a esos genes.

Así, el nutriente A prende al gen M, el nutriente B prende al gen L, el nutriente C prende al gen X, etc. Al conjunto de todos los genes lo llamamos GENOMA. Y al conjunto de todos los nutrientes que le hacen bien al genoma, lo llamamos NUTRIOMA.

En definitiva, nuestra estrategia va a consistir en diseñar el NUTRIOMA ÓPTIMO para cada persona en forma individual, que logre mantener la estabilidad del genoma. Estudiamos decenas de genes candidatos para conocer qué nutrientes específicos necesita esa persona. Esto es la NUTRIGENÉTICA. Los genes, agrupados en el genoma, cumplen 3 funciones básicas:

• Replicación: permite la reproducción celular y tener células nuevas
• Reparación: hay genes que reparan los daños en el ADN
• Detoxificación: se encargan de eliminar las genotoxinas que dañan al ADN

Si estas 3 funciones se cumplen estamos frente a la ESTABILIDAD GENÓMICA.

Preguntas:

¿Cómo podemos estudiar la estabilidad del genoma?
¿Cómo podemos saber si estamos logrando una estabilidad del genoma?

Respuesta:

Midiendo la longitud de los telómeros. Los telómeros son estructuras que se encuentran en los extremos de los cromosomas, proporcionándole estabilidad al genoma. A medida que envejecemos, estos telómeros se acortan de forma natural. Telómeros más cortos implican una vida más corta para las células.

La medición de la longitud de los telómeros es el mejor método para evaluar la edad biológica de cada persona. La pérdida de longitud de los telómeros constituye un indicador de la rapidez con la que uno envejece. Recientes estudios han demostrado una correlación entre los telómeros más cortos y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades como el cáncer, cardiovasculares, diabetes tipo 2, neurodegenerativas (demencias, Alzheimer, enfermedad de Parkinson) y las enfermedades infecciosas.

Cuando un telómero alcanza una longitud crítica de menos de 5000 pares de bases, la célula ya no puede dividirse, y entra en una etapa llamada, "senescencia celular". Los telómeros críticamente cortos son responsables del envejecimiento y sus efectos, y se cree que los individuos con telómeros más cortos pueden ser más propensos a morir antes.

Sin embargo, la extensión de los telómeros puede alargar la vida de un individuo. Uno de los conceptos más importantes en wellness y calidad de vida es el del “envejecimiento saludable”, que es aquél en el que se retrasan los cambios evolutivos, en el que la alteración de estructuras corporales y la pérdida de capacidades funcionales son más lentas y se mantiene libre de enfermedades discapacitantes que aumenten el riesgo de muerte.

Los genes interactúan con el medio-ambiente en el que vivimos. El envejecimiento termina siendo un proceso de daños acumulados en el ADN que alteran su estructura molecular. La velocidad del acortamiento de la longitud de los telómeros depende fundamentalmente del estilo de vida. Vivimos en un medio tóxico para nuestros genes. Estas genotoxinas están representadas especialmente por los contaminantes químicos industriales, los pesticidas y agroquímicos, los hidrocarburos aromáticos policíclicos, las radiaciones ionizantes y los metabolitos de medicamentos y hormonas.

Para hacer más lento el proceso de envejecimiento hay que combinar diferentes micronutrientes específicos para los genes. La clave del envejecimiento radica en los telómeros. Hoy es posible medir la longitud de telómeros y disminuir su velocidad de acortamiento e, inclusive, regenerarlos parcialmente.

La activación de nuevas rutas metabólicas para revertir el envejecimiento y lograr una longevidad saludable se concentra en una nueva familia de genes como SIRT1, AMPK, BCAT y mTORC1. Se trata de los genes que modulan la longevidad. Lo más avanzado actualmente es medir su grado de expresión y actuar epigenéticamente sobre ellos con la finalidad de lograr prolongar la vida y la salud.

Medicina para revertir la edad

La importancia del alargamiento de los telómeros es crucial en la reversión de la edad, ya que los telómeros representan la protección biológica y natural contra el envejecimiento de nuestro genoma.

Nuestro plan de calidad de vida y rejuvenecimiento genómico

• Estudiamos genes candidatos para desarrollar las enfermedades crónicas degenerativas más comunes del envejecimiento.
• Sabemos qué nutrientes específicos le vamos a indicar para adaptar sus genes de riesgo (paleolíticos) a la vida moderna.
• Diseñamos un plan de nutrición óptima a la medida de los genes (NUTRIOMA ÓPTIMO)
• Medimos la longitud de los telómeros.

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